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Antonio Durán 'Morris': "Siempre me he sentido vigués y celtista"

El actor comparte el orgullo que siente al ser nombrado "Vigués Distinguido" y hace un recorrido por su trayectoria en el cine, el teatro y la televisión, recordando los papeles que más han marcado su carrera

Más información: El actor Antonio Durán 'Morris' se convertirá en "Vigués Distinguido"

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El actor Antonio Durán "Morris" es una de esas caras que cualquier amante del cine y la televisión en Galicia reconoce al instante. Con una carrera que abarca décadas en teatro, cine y televisión, su nombre está ligado a proyectos icónicos como Mareas Vivas, Fariña o Los lunes al sol.

Vigués de nacimiento y orgullo oriundo del barrio de Teis, el cariño que guarda la ciudad hacia él será reconocido este año. Vigo le rinde homenaje nombrándolo Vigués Distinguido, un reconocimiento que celebra su talento y su vínculo con la urbe. Nos sentamos a conversar con él sobre este honor y su trayectoria.

Enhorabuena por este reconocimiento. ¿Cómo recibiste la noticia?

Es un orgullo y una gran alegría. Es difícil de explicar, pero siempre me he sentido muy vigués y, en particular, del barrio de Teis. Soy el primero de mi familia que nació en Vigo, ya que mis raíces están en Ourense, pero esta ciudad fue donde decidí dedicarme al teatro y donde crecí profesionalmente.

Mis primeros contactos con el público fueron aquí, con una compañía de teatro, y siempre alardeé de mi viguismo. Porque me gusta y porque es algo que se siente. Siempre me he sentido vigués y celtista. No soy un gran aficionado al fútbol, pero como voy al estadio desde pequeño, es un sentimiento que llevo dentro.

Como celtista, ¿eué sensaciones te deja el Celta esta temporada?

Como socio te diré que genial. No sé si iremos a Europa pero lo que más me gusta es la conexión que hay entre el club y la afición y ver eso es una maravilla. Además, la cantera y los chavales creciendo en la Madroa me ilusiona, me gusta ver como se les da oportunidades a los chavales, y ver que el club se mantiene. 

¿Te sientes arropado por la gente de Vigo?

Sí, me trasladan mucho cariño. Además, como siempre alardeo de ser vigués, es algo por lo que la gente me recuerda.

Siempre me he sentido vigués y celtista

Antonio Durán 'Morris', actor

Ese cariño también se lo devuelves a la ciudad, que mencionabas como el lugar donde creciste profesionalmente. ¿Crees que Vigo influyó en tu carrera?

Muchísimo. Empecé en el teatro en el instituto, cuando estaba en COU. Una profesora me convenció para participar en una versión de Os vellos non deben namorarse, y a partir de ahí me enganché al teatro en el Club Juvenil. Desde entonces, nunca lo dejé.

Entonces, esa profesora te cambió la vida

Sí, porque yo no tenía una vocación clara. Siempre me había interesado la comunicación, aunque soy tímido e introvertido. De hecho, cuando militaba en la Liga Comunista, me ponía con un megáfono en la calle del Príncipe a lanzar utopías, y la gente se paraba a escucharme. Creo que ese fue mi primer papel.

Pero, en el teatro encontré un aliciente para la vida, una forma de expresarme. Siempre lo digo: soy una persona de perfil bajo, alguien que pasa desapercibido. Pero en el teatro logré que la gente se fijara en mí. En mi primera obra me sorprendió ver cómo el público reaccionaba, cómo se reía con lo que hacía.

Además del teatro, también has trabajado en cine y televisión. ¿En qué género te sientes más cómodo?

Hice mucho teatro con el grupo y con el Centro Dramático Gallego. Luego, cuando se creó la TVG, me llamaron para hacer un programa con Manolo Rivas en el que interpretaba una parodia del hombre del tiempo. Así empecé en televisión, aunque en aquel entonces no había ficción. El cine llegó más tarde, y muy poco a poco.

Por eso, ahora me defino como un cómico: puedo hacer teatro, cine o televisión. Lo bonito es tener la libertad de elegir, de poder decidir en cada momento qué camino tomar.

Eso también te ha permitido interpretar papeles muy variados. ¿Hay alguno que te haya marcado especialmente?

En mi corazón tengo muchas obras de teatro como El enfermo imaginario Las alegres casadas. En televisión, Platos combinados fue una experiencia increíble: aunque se grababa en pocos meses, duró muchos años.

Y, en cine, A Esmorga. Cada vez que la revisito, me doy cuenta de que llegó en un momento ideal de mi carrera. Ya tenía una trayectoria consolidada y pude darle al personaje la profundidad que merecía. Es una película que me marcó y que siempre recomiendo cuando me preguntan qué deberían ver de mi trabajo.

Hice otras películas muy buenas, como Dhogs, que fue multipremiada, pero A Esmorga tiene algo que conecta profundamente conmigo. Es una obra gallega muy fatalista, y nosotros, los gallegos, llevamos un poco de eso en nuestra genética. Tenemos esa lucha interna entre el amor y el odio hacia nuestra tierra, y creo que de ahí nace mucha de nuestra creatividad. Salir victorioso de esa pelea en A Esmorga me parece un logro, porque era difícil aportar algo nuevo a una historia tan conocida.

Por supuesto, también están Fariña y Doentes. He tenido la suerte de participar en proyectos muy bonitos y, mirando atrás, no cambiaría nada de mi carrera. Para mí, lo más importante ha sido avanzar paso a paso, con esfuerzo. Siempre comparo mi trayectoria con la del Celta: si estás en el banquillo, siempre deseas saltar al campo. Y, con mucho trabajo, así fue.

Me defino como un cómico: puedo hacer teatro, cine o televisión.

Antonio Durán 'Morris', actor

Ahora, con la experiencia que dan los años, ¿le darías algún consejo al Morris que empezaba en el teatro?

Quizás que hubiera buscado un mayor equilibrio entre la profesión y la vida personal. Esta profesión es tan absorbente que a veces nos cuesta relativizar.

No me gustan los consejos de abuelo, pero a los que están empezando les diría que ahora es más difícil que antes. La competencia es feroz y el éxito se exige de inmediato. Así que necesitan más carisma que nunca, irselo labrando poco a poco y, sobre todo, no frustrarse.

Mirando al futuro, ¿te queda alguna asignatura pendiente?

Soy de los que cree que lo mejor está por llegar. Hasta ahora, las cosas han ido sucediendo. Me gustaría hacer más comedia, porque me crié con ella y la disfruto mucho. Pero los papeles llegan cuando tienen que llegar, y en este momento tengo varios proyectos sobre la mesa, así que no me puedo quejar.

Entonces, ¿no piensas en la jubilación? ¿Tendrán que arrastrarte lejos de los escenarios?

Te voy a contar un secreto: ya estoy jubilado, pero trabajo más que nunca. Nunca supe equilibrar bien la vida con la profesión de actor, siempre me decanté por esta última. Quizás tendría que haber aprendido a vivir más. Ahora, un poco por obligación, tendré que hacerlo.

Pero todavía me faltan proyectos por comunicar. Me siento feliz porque sigo teniendo proyectos y porque la gente me muestra su cariño. Eso sí, este verano lo pienso descansar entero, aquí, en Vigo.