David Jiménez en un montaje con personas recibiendo una herencia.

David Jiménez en un montaje con personas recibiendo una herencia.

Sociedad

David Jiménez, experto en herencias: “Dejar un seguro de vida es más económico que dejar dinero en una cuenta”

Te contamos por qué, fiscalmente hablando, esto es así si hablamos del impuesto de Sucesiones.

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El impuesto de Sucesiones y Donaciones es un impuesto estatal cedido a las comunidades autónomas. ¿Qué es lo que grava? La transmisión de bienes y derechos por herencia, legado, beneficiarios de seguros de vida o donación.

Aquellas personas que tengan que hacer frente al mismo deben saber que cada CCAA tiene margen para establecer bonificaciones y reducciones. “Por lo que, en la práctica, los herederos deben conocer bien qué normativa es de aplicación en su herencia”, apunta David Jiménez, abogado experto en herencias, economista y empresario.

El también CEO de Eyco Abogados recuerda que, en el caso de las herencias, “la obligación de liquidar este impuesto (resulte a pagar o no) nace desde el momento del fallecimiento”. Y son los herederos, legatarios o beneficiarios de seguros de vida los que tienen obligación de presentar el Impuesto de Sucesiones por todos los bienes que reciben del fallecido.

¿Existen reducciones y/o bonificaciones?

La respuesta es sí. Pero antes de entrar en detalle, conviene señalar que los herederos disponen de seis meses para pagar el impuesto. Puede prorrogarse otros seis meses, aunque en este caso la Administración cobrará intereses.

Respondiendo a la pregunta, las hay tanto a nivel estatal como autonómico. “La idea general es que hay reducciones a la persona que hereda, según el grado de parentesco con el causante o su discapacidad, y al objeto que se hereda. Es decir, la vivienda habitual del fallecido o la empresa del difunto”, indica David Jiménez.

Así, a nivel estatal, hay reducción por parentesco (ascendientes, descendientes, cónyuge); por discapacidad; por vivienda habitual del fallecido (mínimo 95 % si se mantiene 10 años); y reducciones por empresas familiares y negocios (mínimo 95 % bajo condiciones).

Y, a nivel autonómico, cada CCAA puede mejorar las reducciones estatales o añadir nuevas bonificaciones. Por ejemplo, en Madrid la bonificación para descendientes y cónyuges es del 99%. O Andalucía tiene una reducción por parentesco de 1.000.000 euros para descendientes, cónyuges y ascendientes.

¿Cómo se puede reducir el coste?

El experto en herencias indica hasta cinco maneras diferentes de reducir el coste a pagar en el impuesto de Sucesiones. La primera de ellas, la planificación fiscal. “Lo más importante es la preparación previa a la herencia. Como todo en la vida, es mejor anticiparse. Hay que estudiar si conviene hacer donaciones antes que heredar para bajar la tributación de la herencia, por ejemplo”, señala el CEO de Eyco Abogados.

La segunda es el testamento. “Su confección también permite ahorrar impuestos. A la hora de hacerlo hay que pensar en la futura fiscalidad. ¿Quién me heredará? ¿Es mejor repartir mi herencia entre mis hijos y mis nietos para reducir la progresividad del impuesto? ¿Dejo el usufructo de toda la herencia o lo mínimo con el fin de evitar tributar en exceso?”, añade Jiménez.

En el caso de los seguros de vida, conviene recordar que tienen reducciones fiscales, por lo que son un buen instrumento de ahorro fiscal. “Dejar a un heredero un seguro de vida es más económico, fiscalmente hablando, que dejar el equivalente en dinero una cuenta corriente”, remarca el experto en herencias.

Y si ponemos el foco en el hecho de heredar alguna empresa, es importante ver si cumple con los requisitos de compañía familiar. “Heredar una empresa puede gozar de una reducción del 95% o más. Heredar empresas casi es gratis si se hace bien”, sostiene Jiménez.

Por último, y cuando llega el momento de hacer la herencia es relevante jugar con los valores fiscales y las adjudicaciones a los herederos para reducir la tributación. “Hay que ir al caso concreto según la comunidad autónoma con el objetivo de maximizar el ahorro”, concluye David Jiménez.